jueves, 10 de abril de 2008

A Juan Antonio


Caballero de la noche,

el micrófono, la espada de tu voz,

voz que amarga a la desdicha,

a la ignorancia, al desamparo del triste

a la soledad que alumbra la luna.


Mi cama vacía sin ti,

mi corazón envuelto en pena,

mi alma, cenicero de recuerdos

Recuerdos atados a tu rosa.


Dichoso el cielo por acunar tu alma,

celoso el infierno por el calor de tu voz,

fuiste capaz de abrigar,amigo,

tantas noches de frío invierno.


Marcaste el camino verdadero

32 rumbos a seguir,

tu rosa no perdió pétalos

su fragancia huele a ti

A Juan Antonio Cebrián